Juan Manuel Nadal Gaya
Un tomb per la Lleida de les arts- Vall Palou
Confieso que cuando hace menos de cinco años constaté la presencia en nuestro mundo artístico de Teresa Vall, la recibí con una cierta prevención. Es muy frecuente que en un momento determinado de la vida, una persona opte por dar salida a sus sentimientos a través de la creación plástica y ello tiene un interés humano indudable.
Pero muchas veces, estas legítimas manifestaciones carecen del apoyo de una auténtica vocación y de la adecuada prepación técnica para ejercer lo que, en definitiva es un oficio además de un arte.
Pero bien pronto me di cuenta de que la obra de esta artista merecía ser vista con detención por cuanto en la aplicación de los colores, en la construcción de cada obra se evidenciaba una sólida preparación profesional, iniciada en la escuala de Bellas Artes y continuada después a través de distinitos cursos monográficos.
No, no era sólo una aficionada. Más tarde, constaté en la pintora una férrea voluntad y una tremenda singularidad en lo que buscaba, que sólo era posible a través de una auténtica vocación. Las premiadas, por lo tanto, para creer que allí había una verdadera artista, se estaban dando.
La muestra que en estos días se está ofreciendo en el Institut d´Estudis Ilerdencs (IEI) significa un nuevo paso adelante, a mi juicio muy importante, en la trayectoria de la pintora.
Manteniendo las líneas fundamentales de su estilo inicial donde el color es protagonista y el tratamiento de la materia tiene prioridad, la artista introduce la construcción de unos finos trazos verticales que dan solidez y estructura a la obra a la vez que la dotan de un sentido poético y esperanzador, al tiempo que, creo que por primera vez, en alguna de sus telas la gran protagonista es la luz, abriendo un nuevo camino que puede darle mucho juego en el futuro.
Como auténtica profesional, la creadora mantiene sus iniciales propuestas, pero no se conoforma y se plantea nuevos problemas que para mi entender , resuelve con acierto.
Sí, está en un muy buen momento.
Juan Manuel Nadal Gaya







